Su Obra:
Jorge Colombo, utilizando una técnica pictórica clara, constructivamente sobria, subjetiviza la experiencia visual, acumulada en sus largas observaciones y la lleva hasta la pretensión de una universalidad, donde tenga cabida el juego interior, el recreo espiritual de cada espectador, la confusión del cielo y el tiempo emergente entre paredes y sombras, con cargas de largas presencias, de emociones y de ánimos. En sus estampas, es advertible una implacable necesidad de diálogo. Así, sin conocer al autor de estas obras, fluye de cada una de ellas una tácita invitación a la movilización interior.
Este ejercicio es ajeno a la circunstancia de cada uno. Por ello, su pintura, como ya lo han mencionado, no es privativa de un presente. |
Se extiende hacia delante, por el toque metafísico y surrealista de sus planteos, y hacia atrás en el clima, que es denunciado con un hábil juego de luces y contrasombras. Los haces cromáticos y la elección de un punto central, a partir del cual se expande cada planteo, son los recursos que utiliza Jorge Colombo para dialogar con esa profundidad tan querida.
De pronto, ya no serán los contornos ni los colores, ni la quietud sosegada de cada obra lo que vaya a conmovernos, sino la quintaesencia de un destino común, el de la construcción que presenta su modelo y el del artista que necesita llamarse a su atención.
Pensamos que cuando alguien siente la necesidad de consolidar en una construcción |
artística la otra arquitectura material y espiritual que nos rodea es porque existe una profunda fe en el hombre. Las posibilidades de enriquecimiento mutuo entre quien dice y quien escucha, como conversando una paisajística perenne que va más allá del éxito de una muestra. Sería la locación de un tiempo en el sabor más bello de la armonía.
Patricia Martínez Dufour
(Rosario - Santa Fe) |